Preparando Presentaciones

En estos días, disipando entre uno y otro coloquio de “Presentaciones”, una de las temáticas en que se coincidió es que, decir las cosas de forma visual involucra contar historias con imágenes. Pues bien, cuando nos enfrentamos alguna presentación la inseguridad aparece: “toda ese público, mirándome… ¿Y si olvido lo que tengo que decir?”

Ante esta situación aparece una muleta, algo en lo que nos apoyamos: un conocido entre los asistentes donde encontrar, un refuerzo positivo a lo que decimos (en algunas situaciones extremas, el cómo lo hacemos), las típicas chuletas en tamaño personal que, supuestamente, nos guiarán durante la presentación.

Ahora bien, aquí yace un dilema propio de otra tertulia, ergo no quiero dejar pasar el momento para asentar que un PowerPoint no es una herramienta para redactar documentos, contrario a toda tendencia académica, un programa de esa índole es una herramienta que está orientada al desarrollo de diapositivas mediante una serie de elementos empleados en su diseño. Dicho fenómeno conceptual se extiende a los demás programas informáticos existentes como Prezi, Keynote, Impress, entre tantos otros.

Estas herramientas te deben permitir conectar con la audiencia. Aunque para hacer honor a la verdad empleamos el PowerPoint pensando más en nosotros mismos (en lo que nos gusta y en cómo queda visualmente) que en el público asistente; a lo que terminamos utilizando dicha herramienta como un anotador de expresiones, donde se coloca todo, o casí todo, lo que se va decir en las diapositivas. Pues bien, al realizar una presentación, se tiene que recordar que tu como presentador, eres el medio para conectar con tu audiencia, dar vida al mensaje.

PowerPoint o cualquier otro programa informático que emplees, es sólo una herramienta de apoyo y nunca, pero nunca jamás, el pilar principal de una presentación. Esta clase de programas informáticos, trabajan sobre un lienzo, donde colocan determinados elementos que permiten generar argumentos visuales; cada uno de estos lienzos son conocidos como diapositivas y nacen con la base de convertirse en un refuerzo visual para llamar la atención sobre tu mensaje: jamás en ser un teleprompter.

Regresando a la temática en cuestión, la preparación de una presentación, es conveniente siempre revisar material actualizado, en mi caso la internet y redes sociales, se encuentran presentaciones realmente impactantes donde las herramientas para el diseño de diapositivas (slideware por sus siglas americanas) son el actor secundario, el complemento fortalecedor; es aquí que cada diapositiva refleja visualmente una sola idea. Curiosamente en este momento aparece el recuerdo de aquella expresión: “una imagen vale más que mil palabras” y que por experiencia (que párrafos posteriores explico cómo adaptar ante determinadas situaciones) asevero como no válida para todo tipo de presentaciones, si a ello se agrega un grado o nivel de dificultad/complejidad, pues el panorama no aparenta nada sencillo.

Para confrontar esta situación, que es algo más tendencioso de lo normal, surge la siguiente interrogante:

¿Qué se puede hacer para preparar presentaciones diferentes?

No hay nada que inventar, sino tener un poco agudo el sentido común y si se trata de argumentar conceptos pues en la experiencia se han fusionado unos cuantos, los mismos que intentaré sintetizar:

  1. Identifica el mensaje que quieres dejar en el publico.
  2. Genera un storyboard, que permita tener una secuencia (hilo conductor) y que refuerce la transmisión del mensaje.
  3. Para sintetizar cada diapositiva en modo textual, enfócate en lo que intenta decir, fija una idea simple, una palabra o una pequeña frase o sinónimo, que resuma lo que quieres transmitir.
  4. Busca una imagen, por ejemplo una fotografía de un banco de imágenes o que tu hayas tomado, pero que tenga una calidad superior a 800×600, esto va a permitir que no se generen cuadros borrosos en tu imagen al estirar.
  5. Elimina los adornos, todo el texto innecesario y deja la imagen. Si sufres de memoria frágil (como yo), entonces emplea el modo notas para identificar qué quieres contar con cada imagen, además puedes emplear la vista del moderador, para ver las notas asociadas a cada imagen mientras presentas.
  6. Cuando creas que ya culminaste, viene lo más retórico, la práctica. Esto se refleja en la versatilidad, fluidez y naturalidad como se llegará a exponer el tema. Ensaya una y otra vez, ensaya de nuevo, ensaya mucho, solo así conseguirás la certeza de lo que quieras contar con cada imagen. Reposa un rato, busca cosas distintas, entonces vuelve a ensayar y te toparás con nuevas formas de argumentar, detalles que probablemente no apreciaste, el reto de mejorar aparece.

Recuerda, no uses los slideware como tu telepromter; impacta visualmente, simplificando el mensaje a través de imágenes que refuercen tu exposición; y si realmente quieres mejorar, no dejes en el olvido lo aprendido, practica.